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La resonancia del eco
36.000,00 36.000,00 36000.0 ARS
El tiempo irrumpe, vertebra, nuclea y atraviesa en todas direcciones. A veces, se presenta concreto y otras, como un abstracto que subraya la soledad del hombre frente a lo inevitable. Pero siempre generando ondas que, como olas, permitirán ir tejiendo, desde atrás para adelante, esta obra que, según las palabras de su propia autora, podría definirse como una novela coral, puesto que, los personajes van tomando protagonismo alternadamente. En ella, cada uno tiene su momento, para retirarse luego a un rol secundario y dejar a otro en el centro de escena. En La resonancia del eco, Claudia Bonel atrapa, sorprende y captura la atención narrando una historia familiar a lo largo de sesenta años y varias generaciones. Lo hace prestando preciosa atención, no sólo a los momentos históricos que acompañan y, a su vez, envuelven a la trama, sino también a los recursos propios del plano de la oralidad y al recupero de ella, así logra un particularísimo y especial desarrollo de época al que vuelca, en un registro otro como el de la escritura ficcional.

Paola Patiño
Cartas a Gricel
12.000,00 12.000,00 12000.0 ARS
En Cartas a Gricel la autora nos propone acercarnos delicadamente a la intimidad de la ausencia.

Lo hace re-escribiendo una historia de amor que hizo historia, apoyándose en un género literario que ya también pertenece al pasado, el género epistolar. Es así como nos encontrarnos con la escritura que se realiza en ausencia, aquella que hace presente en ella al ausente y a lo ausente, una escritura que se alimenta de la deriva de los restos, las huellas, los rastros y marcas que logran revelarse y es en la poesía, donde pueden manifestarse sin censura ni propósito.

Fragmento del Prólogo de María Lanese.
Paracelsco en Rosario y otros cuentos. Cartas de Monte Giberto
19.000,00 19.000,00 19000.0 ARS
Tal vez desde mi adolescencia, cada tanto me pregunto acerca de la vivencia casi milagrosa que experimento ante los sonidos y las grafias que suelo emitir. Mucho más todavía con las atinadas respuestas que en la mayoría de los casos suelo recibir. ¡Parece que me entienden! Incluso me asusto un poco ante ese fluir que desde mi boca y manos va como infiltrando el entorno. Con justicia podrian pensar que son momentos donde say ganado por cierta locura, dejándome al borde de una desorganización. Cuando me restablezco un poco, vuelto a centrarme discretamente en mi conciencia. Es cuando pienso que lo que les cuento es una especie de mágica animización de un pictograma que anida en mi cuerpo. Desde donde se activa en cierto pneuma pa-roxistico que me va llevando por la vida. A remolque.

Por eso me están negadas todas las veleidades de escritor. Aclaro rápi-damente que temo hacer el ridículo, cual viejo extraviado tratando de dejar su impronta. Pero no me dejo caer. Munido con la impulsividad que describo, me la juego. Estos testimonios podrían pensarse como los de alguien que ha sido hablado por muchos otros y, que ahora, los expulsa en pretendida versión poética. Cuentos que fueron garrapateados desde los infortunios y miserias ordinarias de cualquier mortal. Eso sí, con bastante espíritu épico, algo atrevido y confiando en la bondad receptiva de aquellos otros. Sintiéndome inexplicablemente lúcido, aunque solo por escasos momentos. Cuando se me suma cierta alegría y esperanza. De manera que de esa abigarrada composición de recuerdos, emerge una fuerte nostalgia que se retuerce buscando dejar su marca reivindicatoria. Empresa posiblemente vana, pero que insiste. Pretendiendo afincarse en otras memorias para seguir vivas