La correspondencia entre Henry Marette y su hija se inicia en 1914, cuando la pequeña Fran §oise apenas contaba con seis años. Este vínculo epistolar entre padre e hija se mantiene a lo largo de años difíciles: la muerte de Jacqueline -la hermana mayor-, la depresión de la madre, el fracaso de los primeros noviazgos… En estas cartas puede hallarse el sello inconfundible de la fuerza vital de Fran §oise.
Esta combinación no existe.
Términos y condiciones