Por ser parte de una saga escrita con palabras, necesitamos ser nutridos, no solo con leche, sino con esas envolturas -historias, cuentos y poemas- que logran reunir a los que están llegando con los que llegaron hace tiempo y con los que ya se fueron. Leer es asistir a esa conversación entre los que están -aquí y ahora-, los que viven lejos o murieron y los que vivirán cuando no estemos. Para evitar quedarse librados a su suerte, entre los monstruos que pueblan las infancias, los niños piden un cuento y otro y otro... Además del contenido de la historia, los cuentos y la voz son el pretexto para mantener a los seres queridos literalmente sujetos en esa urdimbre de palabras que da cuenta de la odisea humana por construir sentido.
Esta combinación no existe.
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