La experiencia de jugar (¿qué está en juego en el juego?) nace de diversas situaciones vividas en las escuelas con niñeces y adolescencias a través del juego. El autor vuelve sobre dichas situaciones una y otra vez con preguntas que emergen a partir del jugar y no de un proceso hipotético. En este sentido busca hacer un aporte al conocimiento que surge de la experiencia, de la vivencia. El libro aborda el juego con un enfoque interdisciplinario (filosofía, arte, psicoanálisis, psicopedagogía y literatura) desde la creación constituyente de otra forma de relación con el mundo, con los otros y consigo mismo. Propone jugar la escuela (no solo jugar en ella), asumiendo el juego como un gesto ético-político emancipador que abre la experiencia del aprendizaje. Dicha situación da origen a una experiencia inaudita, irrepetible e intransferible. De ahí que la experiencia de jugar hace a la búsqueda de una subjetividad que aún no se encuentra manifiesta. Entonces, ¿qué está en juego en el juego? Gabriel Pranich dice: “Jugar para hacer realidad nuestros sueños. Hacer juego para soñar con los ojos abiertos. Un jugar para no quedar atrapados y cristalizados en la actualidad que todo lo devora, poder movernos y no estar toda la vida pedaleando en el aire. Jugarnos en poder caminar y poder salir de nosotros mismos con el fin de fugarnos de estos tiempos hacia otros mundos posibles. Jugar a jugarnos y así quedar jugados, jugarnos por nuestras generaciones, por la escuela, por el aprender y el suelo debajo de nuestros pies: hacer juego con la memoria en la que pisamos. ¿Para qué todo esto?: para aprender a vivir”.
Esta combinación no existe.
Términos y condiciones